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Mostrando entradas con la etiqueta teatro Rialto. Mostrar todas las entradas
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domingo, 27 de mayo de 2012

Despedida



La última función de "Mas de 100 mentiras" ha empezado hace unos minutos. El cartel del "Darling's" se enciende por última vez. Han sido muchas funciones y los actores necesitan descansar.




Cuando acudí al estreno ya sabía que la obra no iba a estar en cartel eternamente. Pero a pesar de eso, no puedo evitar sentir un poco de tristeza. Sólo un poco porque, cada vez que pienso en lo bien que lo pasé las 2 veces que fui, una sonrisa ilumina mi cara. Pero reconozco que pasar por la Gran Vía y no ver ese gran bombín me va a dar bastante penita...



Dentro de un par de horas todo habrá terminado. Aunque a mí me quedan muchas "funciones" en casa, ya que oigo el disco del musical prácticamente a diario. Me he "enganchado", lo reconozco.

Este post no pretende contar nada, ni homenajear a esos grandes profesionales que durante estos casi 8 meses han sacado a diario sonrisas, lágrimas y aplausos de cada uno de los que hemos pasado por el Rialto. No necesitan mi humilde homenaje, algunos de ellos saben lo que pienso porque se lo he podido decir en persona. Así que sólo quiero dar las gracias a un equipo de personas que han trabajado estupendamente y que han conseguido, al menos conmigo, que dentro del teatro se olviden los problemas diarios y se disfrute plenamente del espectáculo. A los que os dejáis ver delante del escenario y a los que están detrás: MUCHÍSIMAS GRACIAS.


martes, 21 de febrero de 2012

Ganas de...




Ganas de... pues de volver a disfrutar del musical "Más de 100 mentiras". Eso era lo que sentía desde el día del estreno, cuando lo vi por primera vez. Y gracias a que mi hermana no lo había visto aún, pude volver. El pasado domingo 19 de febrero fue la fecha elegida. Aprovechamos el puente que hacen los institutos con motivo del carnaval para que su visita a Madrid fuese un poco más larga.

A eso de las 5:45 de la tarde ya estábamos en la puerta. Yo, feliz por volver a ver el musical. Ella, nerviosa y emocionada por saber lo que ocurriría allí dentro.



Nuestros asientos estaban en la quinta fila y muy centrados, casi tan buenos como los de la primera vez (cuando estuve en segunda fila). Actuaron todos los "titulares" (perdonad la expresión, pero todavía conservo algunos vicios de mi época de periodista de deportes) menos Guadalupe Lancho, Álex Barahona y Víctor Massán. Una verdadera lástima, porque el día del estreno estuvieron fantásticos. Aunque he de decir que sus sustitutos también lo hacen de miedo. Para los que queráis saber más sobre el musical, os recuerdo que en su momento ya escribí otro post donde contaba mi primera visita.



Salimos del teatro encantadas. Coincidimos en que es una experiencia que merece la pena repetir. Y también estábamos de acuerdo en quién había sido nuestro actor favorito: Juan Pablo di Pace. Actúa, canta y baila genial; transmite mucho sentimiento y mucha emoción. Yo lloré cuando cantó "tan joven y tan viejo". Es una de mis canciones preferidas y no pude evitar emocionarme. 

Así que de camino a casa fuimos comentando cada una de las escenas y de los números musicales. Y también nos planteamos si comprar las entradas para las "noches sabineras" del día siguiente. 

Al llegar a casa fuimos corriendo al ordenador para comprobar si aún quedaban entradas. Elegimos los mejores asientos disponibles y reservamos tres asientos. En esta ocasión nos acompañaría mi novio. 


 Mi hermana y yo llegamos sobre las 9. En la puerta había un chico con un gorro de punto. Pero a pesar del "camuflaje", supe rápidamente quién era. "¡Mira, Sara, es Juan Pablo di Pace!". Ella decía que no podía ser. Pero era. Yo me hubiese acercado rápidamente a saludarle y pedirle una foto. Pero no lo hice. Lo primero, porque no me gusta molestar a los artistas. Sé que son personajes públicos y tienen asumido ese rol. Pero no soy de los que piensan que "están para eso". Creo que se debe respetar sus momentos de intimidad y de descanso. 
Además, yo estoy acostumbrada a tratar con famosos y lo hubiese hecho sin problema. Pero también quería que mi hermana venciese su timidez y se diese cuenta de que no muerden. 

Así que, viendo que no se atrevía a acercarse a él, nos fuimos a la entrada del teatro. En un momento, el hall se llenó de gente. Entre la multitud, los actores del musical. Pero Sara seguía sin saber si acercarse o no. Así que nos fuimos a nuestras butacas. 

La primera parte de la velada fue un concierto de los músicos de la banda de Sabina, acompañados por los actores del musical. Entre todos nos deleitaron con algunos de los éxitos del Flaco. 


Durante el descanso volvimos al hall. En ese momento mi hermana comenzó a soltarse y se atrevió a acercarse a sus actores favoritos para pedirles una foto. Eso sí, intentando molestar o interrumpir lo menos posible. El primero no podía ser más que Juan Pablo di Pace. Muy amable, no puso ningún problema y posó con nosotras.


A mi hermana le temblaban las piernas, pero fue capaz de acercarse a Álex Barahona para pedirle una foto. Justo cuando nos habíamos colocado junto a él, le sonó el teléfono. Le dijimos que atendiese la llamada tranquilamente, que nosotras esperábamos. Como para no hacerlo. Cogió el teléfono con la mano izquierda, pero la derecha no la despegó de la cintura de Sara. ¡Y ella encantada! "Ojalá la llamada hubiese durado horas" bromeaba. 

Álex también se portó de maravilla con nosotras. Incluso nos dijo que repitiésemos la foto porque creía que en la primera había salido con los ojos cerrados. ¡Así da gusto!


Por allí andaba también Víctor Massán, pero no paraba ni un momento, así que decidimos dejarlo para más tarde. A la que sí pillamos fue a Mara Barros (la chica que hace los coros a Sabina), así que nos acercamos a saludarla. Es un encanto, y no dudó en posar con Sara (en esta ocasión yo no pude salir en la foto porque no teníamos quién nos la hiciera).


También nos faltaba Guadalupe Lancho, pero ya no estaba en el hall y por megafonía anunciaban el comienzo inmediato de la segunda parte de la velada. 

Esta segunda mitad era la de los "valientes". Es decir, gente anónima que subía al escenario a cantar con la banda de Sabina. Quitando un par de excepciones el nivel estuvo bastante decente. Nosotras no nos atrevimos a subir al escenario por timidez, pero no porque no nos supiéramos las canciones. Llevamos años de ensayo. Eso sí, sin público.

Pero además de corear las canciones, yo tenía otra cosa en mente. Me había fijado en el chico que se sentaba al lado de mi hermana. Me sonaba un montón su cara, pero no era capaz de adivinar quién era. Después de darle muchas vueltas al asunto, le pregunté a Sara. Creemos que era Jaime Zatarain, el actor que había dado vida al "Tuli" la noche anterior. Aunque no sé si alguna vez sabremos si era él.


Acabado el recital salimos otra vez al hall. Víctor Massán había desaparecido. Pero por fin pudimos acercarnos a Guadalupe Lancho. Nos pareció una chica muy atenta y nos trató con mucho cariño. 



Al salir del teatro, Sara y yo comentamos lo amables y cercanos que habían sido todos los actores con nosotras. Están muy lejos de esos famosillos que van de divos por la vida y a quienes no te puedes ni acercar porque te miran como si te perdonasen la vida. 

Con gente así, da gusto ir al teatro. Así que podéis tener seguro que repetiremos. En mi caso hay un refrán que dice que "no hay dos sin tres". Y yo no soy nadie para llevarle la contraria a nuestro sabio refranero español. 

viernes, 7 de octubre de 2011

Más de 100 mentiras




Anoche tuve la suerte de poder asistir al estreno de "Más de 100 mentiras", el musical inspirado en la obra de Joaquín Sabina. A las 20:30 pasaba por debajo del gran bombín y entraba con Julián, mi novio, en el teatro Rialto de la Gran Vía madrileña.


En el hall estaba situado el photocall por el que fueron pasando los famosos que asistieron al estreno: Ángel Nieto, Ángela Carrasco, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, Alicia Rubio, Raúl Arévalo, Adrián Lastra, David de María, Fernando Gil, Inma Cuesta, Fernando Tejero, Ismael Serrano, Joan Manuel Serrat, Juan Echanove, Ana Arias, Carmen Calvo, Juana Acosta, Loreto y Marta Valverde, Rubén y Leiva (Pereza), Mai Meneses, Malena Alterio, Manuel Bandera, Hector Colomé, Marta Hazas y Javier Veiga, Santiago Segura, Paloma San Basilio, Paco Valladares, Miguel Bosé, Pasión Vega, Modesto Lomba, Roberto Álamo, Pilar Castro, Sandra Cervera, Soledad Mallol, Javier Krahe, Pancho Varona, Antonio García de Diego, Marita Barros, y otras muchas persnalidades que no quisieron perderse el evento. Y por supuesto, no podía faltar el invitado de honor, en cierto sentido el homenajeado, el maestro Sabina.  



Al verle entrar se me aceleró el corazón hasta límites insospechados. Tenía la esperanza de que asistiese al estreno, pero no quería hacerme muchas ilusiones por si no iba. No me falló. Allí estaba él, a escasos metros de donde me encontraba. Tras posar unos instantes para los medios dejó el photocall. En ese instante la gente empezó a abalanzarse sobre él para conseguir una foto, unas palabras, un autógrafo... Así que, agobiado por la multitud, tuvo que salir a la calle por una de las puertas laterales, en la que el personal de seguridad no daba tregua a los fans ansiosos (entre los que me encontraba). Pero dicen que "el que la sigue, la consigue", así que esperé pegada a la puerta hasta que, minutos antes de empezar la función, el Flaco tuvo que volver a entrar para acomodarse en el patio de butacas.

No quería agobiarle, pero tampoco podía permitir que se me escapase la primera oportunidad (y quién sabe si la única) que he tenido en mi vida para poder estar a su lado.


Me hubiese gustado tener una charla con él, pero en un ambiente más tranquilo. Desde luego, pienso seguir intentándolo. Me parece una persona muy culta y con muchas cosas buenas que aportar a los demás. De momento, me quedo con el recuerdo de estar durante unos segundos entre el Genio y Pancho Varona, otro gran músico y mejor tipo.


Aún sin respiración me dirigí hacia el interior del teatro. Julián (mi novio, para quien no lo recuerde) me había dicho que había cogido las entradas de anfiteatro, por lo que estaríamos bastante lejos del escenario. Pero antes de subir hacia nuestros asientos quiso acercarse a la zona del escenario para ver mejor el mismo y a los famosos que habían asistido. Y yo le seguí. Pero la gran sorpresa fue que me había engañado durante meses, puesto que había cogido entradas en la segunda fila del patio de butacas. Y no de las laterales, ni mucho menos. En todo el centro del escenario. ¡Menuda sorpresa! En ningún momento se me había pasado por la cabeza que lo de las entradas de anfiteatro fuese mentira. Así que ahí estábamos nosotros, en medio de la flor y nata del famoseo nacional.

A los pocos minutos empezó el espectáculo. Intentaré explicarlo sin destriparlo demasiado. Para empezar, lo mejor sería conocer a los protagonistas. Aunque lo mejor será dejar que ellos se presenten. Uno de los protagonistas masculinos es Juan Pablo di Pace.

                                             



Le acompaña Álex Barahona para completar la pareja de guapos.

                                            

Y para completar el trío de ases, Guadalupe Lancho.

                                            
Una vez presentados los protagonistas podemos pasar a resumir la historia: El Tuli (Álex Barahona) sale de la cárcel tras 3 años de reclusión con la única idea de vengarse de Villegas, el culpable de su captura y de la muerte de su amigo Samuel. Para lograrlo pide ayuda a Magdalena (hermana de Samuel) y Juan (su antiguo cómplice). Pero Juan no quiere saber nada de eso porque Villegas, su tío, le ha montado un bar (el Darling's) donde se reúnen las prostitutas del barrio (entre las que se encuentra su novia, Magdalena, la hermana de Samuel).

                                                    

Mientras el Tuli y Magdalena tienen claras sus ganas de venganza, Juan se debate entre estar en paz con su tío o vengar la muerte de uno de sus dos mejores amigos. ¿Qué pasará al final? No seré yo quien os lo cuente...



¡Bueno, sí! Al final (aunque creo que sólo el día del estreno) Sabina se sube al escenario a dedicar unas palabras al público y a los actores.                                  
                                                                                                                                                   

Aunque, como bien dice el maestro, él no canta, no faltan algunas de las mejores canciones de su repertorio. Eso sí, un poco cambiadas.

                                          


Aunque el musical ha recibido bastantes críticas negativas por parte de gente que (en mi opinión) no entiende que para hacer un espectáculo así hay que versionar y adaptar las canciones, a mí me encantó. Me parece que los arreglos le dan al espectáculo el punto que necesita para hacer la historia más creíble. Algunas canciones de Sabina son demasiado lentas, o demasiado melancólicas y, aunque me encantan en su versión original, no encajarían en un musical. Me parece que la labor de los músicos, supervisados por Pancho Varona, es magnífica. Y es que no se me ocurre nadie mejor que Pancho para lograr retener esa esencia sabinera en cada una de las notas musicales que suenan en el espectáculo. Las versiones son distintas, sí. Pero aunque cambie un poco la forma, el fondo es 100% Sabina.



El caso es que me importan poco las críticas. Mi consejo es que todos aquellos a quienes les guste Sabina y les gusten los musicales no duden en acercarse al teatro Rialto. Para mí la mezcla no podría haber resultado mejor. Y creo que muchos de los espectadores del estreno están de acuerdo conmigo...

Después de una magnifica velada de buena música, celebrities y sorpresas, salí por la misma puerta por la que había entrado. Eso sí, mi cara ya no era de incertidumbre, sino de alegría.


Tanto me gustó el musical que me he ofrecido voluntaria para asistir de nuevo con quien quiera ir a verlo y no encuentre acompañante. Ojalá sean muchos. De momento, hasta que vuelva a sentarme en una de las butacas del teatro Rialto, me despido con el trailer de "Más de 100 mentiras". Espero que os guste tanto como a mí.